Su nombre ocupa ya una página de oro en los anales de la Historia del deporte español. Pasará el tiempo, se sucederán los éxitos de nuestros deportistas y de nuestras selecciones, pero un nombre pervivirá por siempre en la memoria de generaciones y generaciones de españoles...
Andrés Iniesta, aquel niño albaceteño que un día salió de su pueblo de Fuentealbilla con destina a la gloria, escribió el domingo pasado su nombre en el Olimpo de nuestros dioses del deporte junto a Zarra, junto a Marcelino, junto a Ballesteros, Rafael Nadal y Pau Gasol, y junto a todos los compañeros de una selección de fútbol, que nos ha traído de Sudáfrica el regalo imperecedero del orgullo colectivo y la alegría incontenible de la unión de toda España en torno a la mayor gesta de su deporte.
No voy a ocultar que Andrés era ya mi jugador preferido en una selección de colosos. Y no por tus méritos deportivos, andres, que los tienes y son universalmente reconocidos en el mundo entero. Tu liderazgo, lleno de esfuerzo, dedicación, estilo y talento, pero al mismo tiempo alejado de los focos y del individualismo, te convierte por derecho propio en la personificación de las aspiraciones de mi tierra, Castilla-La Mancha, un tierra que también es la tuya, forjada en el trabajo diario, en la generosidad sin límites, en la capacidad de sacrificio y en la voluntad constante de superación de todos sus hombres y mujeres.
Los castellano manchegos y todos los españoles nos miramos con orgullo en el espejo de Andrés. Sabemos que es uno de los nuestros. Ejemplos como el suyo nos hacen querer ser un poco mejores. La sobrecogedora dedicación de su gol a su querido amigo Dani Jarque, fallecido el año pasado, nos recuerda que el éxito y la gloria tienen sus raíces en los valores más profundos del ser humano, los que encarna diariamente un castellano manchego universal.
Lo que más admiro de ti, Andres, es tu condición de héroe discreto. Creo que es virtud es unánimemente reconocida por todos los españoles, ya que sintetiza lo mejor de cuanto respetamos y admiramos: el tesón, el talento, la humildad y la bondad. Gracias, Andrés, por ser como eres. Gracias por el histórico triunfo que nos habéis regalado a todos los españoles.
María Dolores Cospedal
Presidenta del PP de Castilla-La Mancha







